OLVIDAN DERECHOS DE PEATONES  

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Ciudad Obregón es conocida a nivel nacional e internacional por el trazado de sus calles, sobre todo del primer cuadro, que nos remonta a la época de menos habitantes, menos colonias, menos carros, menos de todo, de la década de los sesenta hasta los ochenta, cuando comenzaron a crearse nuevos asentamientos humanos.

Los colonos fundadores de este Municipio, que este año cumple 90 años, concibieron una ciudad que fuera, tal como en alguna ciudad de Estados Unidos o de Europa, una cuadrícula perfecta con calles amplias y banquetas espaciosas y así se aprecia en las imágenes del Cajeme de Ayer, en la década de los cincuenta, con la forma recta de sus calles, que se fue perdiendo con el diseño posterior de colonias o los que se llaman pomposamente fraccionamientos, muchos de ellos construidos por empresas que recibieron permiso de las autoridades y la anuencia de INFONAVIT, de crear casas-habitación en gran cantidad y en menos terreno, para vender más y con calles más angostas, con la pérdida consecuente, en muchos de los casos, de la forma cuadrada que distinguió al Municipio.

Calles anchas de ayer y angostas de hoy

Según el arquitecto Ramón Méndez, director de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento, las calles tradicionales de la ciudad como la 5 de Febrero son de 20 metros, mientras que las que se construyeron en fechas posteriores son, en el caso de las llamadas calles locales de fraccionamientos, de 8 metros; las primeras con la facilidad de movimiento para todo tipo de vehículos y personas y las segundas donde apenas caben dos carros estacionados en ambos lados y uno para cruzar las calles.

Especificó Ramón Méndez que durante el trienio de Ricardo Bours Castelo, de 2000 a 2003, se estableció que las calles deberían ser de 12 metros con 2 metros para cada lado de las banquetas.

Además de esto, las banquetas del llamado primer cuadro o el trazo original del Municipio son de 5 metros de cada lado, mientras que en las colonias las banquetas son de apenas alrededor de 1.50 metros para que camine una sola persona, si es que está el espacio libre de algún obstáculo como negocio de comida, cerco de cochera o plantas y maleza que crece libre sin que nadie se encargue de quitarla.

De esta reglamentación, se puede observar en colonias como las ubicadas al poniente que no se respeta el mínimo y las banquetas llegan a medir un metro incluido la guarnición. En otras colonias como Casa Blanca y las que están alrededor, edificadas antes del trienio boursista, no llegan al metro las medidas de las banquetas, lo que dificulta el paso de una familia de tres integrantes, que tienen que bajar al arroyo para circular.

Y respecto a este punto en el artículo 85, banquetas: se entiende por banqueta al camino pavimentado a cada lado de una calle, generalmente más elevado que esta, reservado para la circulación de los peatones. Para las banquetas en revisión 31 de agosto de 2017 área de andadores, se reservará un ancho mínimo de 1.20 m sin obstáculos para el libre y continuo desplazamiento de peatones. En esta área no se ubicarán puestos fijos o semifijos para vendedores ambulantes ni mobiliario urbano. Cuando existan desniveles para las entradas de autos, deberán proyectarse rampas laterales en ambos sentidos.

Y con la omisión o permiso de las autoridades, muchos de esos espacios han ido disminuyendo, al grado que la mayoría de los peatones tiene que caminar por la calle para sacarle la vuelta a un negocio de comida o de ropa, a una serie de carros que están tapando el paso o en los pasillos de un comercio del centro, a pasar entre camisas, blusas o pantalones que abarcan más de lo que les marca la autoridad encargada.

Invaden comercios banqueta y calle en el centro

Según lo marca el Reglamento de Edificaciones para el Municipio de Cajeme, publicado en julio de 2015 y revisado en agosto de 2017, las compañías constructoras o un ciudadano que pretendan edificar asentamientos humanos deben considerar para la construcción de casas-habitación, comercios o industrias, dentro del apartado sobre bienes del dominio público y vías públicas en el artículo 11, que nadie puede invadir la vía pública sin autorización de "la secretaría”, con edificaciones e instalaciones ni aéreas ni subterráneas y quien lo haga está obligado a destruirlas o retirarlas. De no hacerlo en el término legal, "la secretaría” lo hará a cargo del infractor, sin perjuicio de la aplicación de la sanción correspondiente.

La realidad es que han pasado varias administraciones y los espacios en las banquetas sobre todo del área que comprende las calles 5 de Febrero, No Reelección, Sinaloa, Galeana y Sonora son en las que más abundan puestos —sobre todo de comida— que comienzan de manera tímida ocupando un pequeño lugar pegados a la guarnición, pero que cuando ya llevan instalados un tiempo y el inspector "se los permite” van abarcando más lugar tapando el paso al ciudadano. Ejemplos abundan como en el tramo de la calle Galeana, entre 5 de Febrero y Callejón Bolivia, esquina muy conocida por la venta de telas donde los comerciantes ya establecidos de tacos "de aire” y venta de calcetas, gorros y otras prendas de vestir ocupan no solo espacio de la banqueta sino del llamado arroyo de la calle, donde debería tener un lugar para estacionarse cualquier automovilista.

Los comerciantes establecidos afiliados a CANACO se quejaron hace años de la competencia desleal que "sufren” frente a los llamados erróneamente "ambulantes” y, al no obtener ningún cambio, comenzaron a sacar su mercancía hacia afuera, como en una tienda de ropa ubicada en la No Reelección casi esquina con 5 de Febrero, sacando hasta maniquíes a lucir las prendas femeninas a la venta.

Mercajeme y sus pasillos llenos de mercancía

Y no solo en las banquetas los ciudadanos deben sortear el poco espacio que dejan los comerciantes, en Mercajeme, la Unidad Municipal de Protección Civil realizó en años anteriores operativos para obligar a los dueños de locales de ropa y otros artículos a que respetaran la franja amarilla que señala el límite para sacar su mercancía, sin embargo, al poco tiempo la invasión de espacio a sus potenciales compradores se observa en los pasillos del inmueble sin que la autoridad haga valer la reglamentación de manera permanente.

Los únicos espacios que se conservan de espacio considerable para caminar son los que corresponden a las carnicerías y las de venta de maletas, trastes de cocina y ropa en general. Pero en los pasillos que corren de norte a sur, que dan a las calles Sonora y 5 de Febrero, los locatarios tienen lleno de mercancía obstruyendo el paso a los posibles clientes que acuden al lugar.

Plaza Tutuli, trampa mortal

Y la violación a los espacios para los cajemenses se repite hasta la Plaza Tutuli, que hace 20 años fue víctima de un incendio que dejó nueve muertos y varios heridos con secuelas de por vida, que por entonces no tenía la cantidad lugares de comida que tiene en la actualidad, ubicados en el ala poniente y donde las mesas instaladas para que los comensales puedan disfrutar de lo que venden, se convierte en un sector que obstaculiza el caminar para toda la población que acude a este centro comercial y donde la autoridad de protección civil no ha aplicado la normatividad para proteger el bienestar de los ciudadanos, en caso de algún eventual siniestro que pudiera impedir el libre paso en caso de tener que salir por esa ruta de evacuación.

Talleres mecánicos, dueños de banquetas y calles

Manuel Cota vive en la colonia Municipio Libre, por la calle Sinaloa y Lázaro Mercado, y comenta que a un lado está un taller de torno, llamado el Bitachi y otro llamado De la O, que en su mayoría ha trabajado con pipas de la Compañía de Gas Rivera y vehículos grandes como tráileres que acuden por un servicio, obstruyendo por completo la banqueta y, a pesar de haberlo reportado en varias ocasiones, la autoridad no ha hecho nada al respecto y se aventura a pensar que puede ser porque el dueño de los tráileres es un funcionario público.

Otro de los ejemplos de la obstrucción de las banquetas para peatones es en la calle Colima, entre 6 de Abril y Rodolfo Elías Calles, a dos casas de las instalaciones del Partido Acción Nacional, en el que los vehículos son trabajados no solo en el espacio para caminar sino en el arroyo vehicular también se puede constatar que hay carros de todo tipo en proceso de reparación. A manera de anécdota, comentaron los vecinos de esta calle que cuando gobernó el blanquiazul pidieron que se hiciera algo para solucionar el problema, sobre todo de la familia que vive entre el taller y el PAN, pero les dijeron que como los dueños habían votado por ese partido, no le iban a hacer caso. Y así fue.

Automovilistas, se estacionan tapando a peatones

Y si en lugares como Mercajeme, el centro de la ciudad, talleres mecánicos y otros rayan en la impunidad a la hora de invadir las banquetas y calles, los comercios puntean en olvidar los derechos que tienen los peatones de circular sin problemas. Por la calle 5 de Febrero desde la Rodolfo Elías Calles hasta llegar a la Hidalgo, a unos pasos de Palacio Municipal, las rampas para subir vehículos se han convertido en obstáculos que obligan a bajarse al río vehicular. En ese sentido, ni Tránsito Municipal ni otra autoridad han aplicado la norma que indique que deberán dejar libre el tránsito para personas.

En suma, este nonagenario Municipio que comenzó su crecimiento con la visión de ser una ciudad moderna, con arquitectura modernista a la altura de otras en el mundo, se queda muy atrás en cuanto a la aplicación de normas de seguridad en lugares donde acuden los cajemenses, y en las calles donde parece tierra de nadie en el respeto a los de a pie los que más se afectan por la falta de respeto son los adultos mayores, niños y las personas con discapacidad que ponen en riesgo su vida cuando son obligados a bajarse a la calle para continuar su andar, por las calles del Cajeme de Ayer, que se presume son amplias y las del Cajeme ‘moderno’, a través de autoridades encargadas del área de la planificación urbanística que se acuerdan muy poco de que los peatones, los que parece que son un cero a la izquierda a la hora de tomar las decisiones sobre permisos de construcción para negocios, casas- habitación y para instalar puestos de comida o ropa en las calles de un Cajeme que ya se fue, que era considerado el más limpio del noroeste y el mejor trazado del país.

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